Tu coche, al año
La moneda es la que introduzcas. La depreciación no está incluida.
Los gastos anuales pesan más que el precio de compra
Al comprar se mira el precio del coche, pero el dinero que de verdad se va es el que se repite: combustible, seguro, impuestos, taller, aparcamiento, año tras año. Suma un año entero y divide entre doce, y «cuánto me cuesta este coche al mes» deja de ser una suposición — en diez años, lo recurrente suele superar lo que costó el coche.
Parte del gasto corre con el coche parado
El seguro, los impuestos y la plaza de garaje se pagan conduzcas o no. Si esos fijos dominan tu total, conducir menos apenas bajará la factura — la palanca es una póliza más barata, una plaza más barata, o preguntarse si el coche se gana su sitio.
Cuanto más conduces, más barato sale cada kilómetro
La parte fija se reparte entre todos los kilómetros que haces, así que un coche que rueda 5.000 km al año puede costar por kilómetro más del doble que el mismo coche a 12.000. Esa cifra por kilómetro es la honesta para comparar con un billete de tren — el combustible de un viaje es solo su parte más pequeña.
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Preguntas frecuentes
Q. ¿Qué moneda usa?
La que tú escribas. Cada campo de dinero es un importe anual sin más, y los resultados salen en la misma unidad — no se supone nada sobre dónde vives.
Q. Tengo un coche eléctrico.
Pon el consumo a 0 para que la línea de combustible quede vacía, y suma tu coste anual de carga a cualquiera de los campos anuales — al total le da igual en qué fila viaje. La calculadora de coste de carga puede darte esa cifra anual.
Q. ¿Dónde está la depreciación?
No está en el total, y en un coche reciente suele ser el mayor gasto de todos — lo que el coche pierde de valor en un año puede superar combustible y seguro juntos. Si quieres contarla, estima un año de pérdida de valor y añádelo a cualquier campo anual.