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El transportista cobra el mayor de dos pesos
La furgoneta de reparto se llena de espacio mucho antes que de kilos, así que los envíos ligeros y voluminosos pagan por el sitio que ocupan: se compara el peso real con el volumétrico y se factura el mayor. Por eso una caja de porexpán puede costar más de enviar que una mancuerna.
Largo × ancho × alto, dividido por una constante
El peso volumétrico en kg son los tres lados en centímetros multiplicados y divididos por el divisor que fija cada empresa: 5000 es lo habitual en mensajería aérea internacional y 6000 aparece en algunos servicios. Una caja de 40 × 30 × 20 cm son 24.000 cm³: con 5000 salen 4,8 kg, así que un paquete de 2 kg dentro de ella se factura como 4,8.
Cómo rebajar la factura
Lo que pagas es el aire de la caja. Bajar un lado de esa caja de 20 a 10 cm reduce el peso volumétrico a la mitad. Muchas empresas limitan además la suma de los tres lados por separado, así que una caja larga y estrecha puede ser rechazada aunque su volumen sea modesto — la calculadora muestra también esa suma.
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Preguntas frecuentes
Q. ¿Qué divisor uso?
El que figure en las condiciones de tu transportista: cambia según la empresa y el servicio, y algunos lo expresan como densidad (5000 equivale a 200 kg/m³ y 6000 a 167). En caso de duda calcula con 5000: es el más estricto, así que la factura real no saldrá más alta.
Q. ¿Por qué existe este sistema?
Un avión o un camión llega antes a su límite de espacio que al de peso. Sin peso volumétrico, la carga ligera y voluminosa viajaría casi gratis mientras ocupa el sitio de otra que sí paga — el divisor reparte el coste del espacio.
Q. ¿El resultado coincidirá con la factura?
Casi: la mayoría de empresas redondea hacia arriba, al medio kilo o al kilo siguiente, antes de aplicar la tarifa, así que la cifra facturada puede quedar algo por encima. Los límites de tamaño y el divisor también varían según la empresa.